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Tiene un castillo junto al mar: el actual Castillo de Santa Ana se levantó sobre una antigua torre defensiva. La costa necesitaba protección frente a ataques y piratas.
Las salinas fueron fundamentales: antes de los enormes invernaderos, la extracción de sal y la pesca eran actividades esenciales para la economía local.
Roquetas fue pionera en los invernaderos: el municipio fue escenario de uno de los primeros invernaderos de la zona, una innovación que después transformó por completo la agricultura de Almería.
Por allí pasaron fenicios, griegos y romanos: el entorno de Roquetas tiene una historia mucho más antigua de lo que parece. La zona estuvo relacionada con el asentamiento romano de Turaniana, en el entorno de la Ribera de la Algaida.
El nombre “Roquetas” podría venir de las rocas de la costa: documentos antiguos mencionan “Las Roquetas”, probablemente en referencia a las lajas o pequeñas rocas que había junto al litoral.
Antes de ser una ciudad turística, era un pueblo pesquero: el Roquetas antiguo vivía principalmente de la pesca, la agricultura y las salinas.
Su crecimiento ha sido espectacular: en 1940 apenas superaba los 4.000 habitantes y hoy supera los 113.000, según datos difundidos por el Ayuntamiento.
Entre Roquetas y Aguadulce hubo cultivo de uva: la zona conocida como Los Parrales estuvo relacionada con el cultivo de la uva antes de la gran expansión de la agricultura intensiva.
También tiene cantera de grandes deportistas: el futbolista Álex Baena es natural de Roquetas de Mar y se formó en la Escuela Municipal antes de dar el salto al fútbol profesional.